martes, 6 de febrero de 2018

EL NIÑO Y EL LENGUAJE


El lenguaje es un medio de expresión y comunicación general, es decir, un conjunto de sonidos que se refieren intencionalmente a cosas, a sucesos pensados y que el niño adquiere al cumplir el primer año de vida.
El lenguaje va a depender de una serie de factores o causas; por una parte el crecimiento neuromuscular, ya que es necesaria la maduración psicomotora para que se pueda establecer dicha función.

Además influye la práctica ya que como otros  aprendizajes necesita de un entrenamiento.

Influyen también el dominio de otros aprendizajes ya que no sigue un crecimiento o línea ascendente continua hasta llegar a su plenitud total, sino que es progresiva, con momentos de aceleración y estancamiento.

Durante el aprendizaje inicial se ve frenado por otros aprendizajes que absorben su energía. Por ejemplo al ponerse de pie y dar los primeros pasos domina el área motora que absorbe toda su capacidad de aprendizaje y se detiene a nivel lingüístico, aunque luego habrá una aceleración.

La inteligencia es otro factor a tener en cuenta, ya que los niños que tienen un desarrollo más alto de esta facultad suelen mostrar a su vez un desarrollo muy importante en el lenguaje.

El ambiente y el grupo social del niño son también determinantes a la hora de establecerse y desarrollarse la función del lenguaje; las clases sociales van a tener sus propios códigos lingüísticos.

El sexo parece ser también un factor influyente. Las niñas muestran un desarrollo más acelerado y suelen adelantar a los niños en unos 6 meses.
El lugar que se ocupa entre los hermanos es a su vez determinante ya que los más pequeños muestran un desarrollo más precoz pues aprenden de sus hermanos y los imitan.

Los hijos únicos muestran una riqueza mayor de vocabulario debido a su contacto con los adultos.

Los expertos dicen que mientras más estímulos reciban los niños en su primer año de nacidos, más facilidades tendrán de expresarse y hablar; hay que hablarles con frecuencia, escucharles atentamente y pronunciarles bien las palabras.




Joaquín Tesón

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